SPORT AND ART


INVICTUS, de Clint Eastwood

De entrada diré que la recomiendo, me gustó. Después comentaré mi “duda existencial”.

Últimamente suelo encontrarme en el canal de televisión Teledeporte partidos de rugby, no los veo completos, suelo cogerlos empezados, pero los disfruto, no conozco las reglas pero me impresionan los saltos, los placajes, las melés y la musculatura de los jugadores.

Por otro lado la historia de Nelson Mandela y su lucha por el fin del Apartheid forman parte de mi ideología como objetor de conciencia.

Una película que aúna la figura de Mandela con el rugby tenía todas las probabilidades de despertar mi interés.

Y sin embargo había un detalle que me generaba recelo.

Lo siento por sus incondicionales, pero no me gusta Clint Eastwood. No me gusta como actor y de rebote evito sus trabajos como director. Los últimos trailers que he podido ver de sus estrenos seguían presentando a un hombre de unos ¿60- 70 años? pretendiendo ir de héroe galán machote, y no digo machote en un sentido erótico que podría atraerme, sino en un sentido militarista que me provoca rechazo. El típico cowboy que resuelve los conflictos a base de tirar de fusil o de puños, que trata con superioridad y con desdén al resto del reparto, que deja muy claro desde los titulares que es heterosexual, y que a ser posible califica de maricas a sus oponentes.

Reconozco que soy un poco maniático y tal vez sean injustos prejuicios.

De todos modos, en este caso pesaron más mi interés ideológico por Mandela y mi reciente afición por el rugby.

Bueno, y también que me gusta Matt Damon. Por cierto que era uno de los actores preferidos de Manolo. A ambos nos gustaban los protagonistas de “Ocean Eleven”, aunque yo prefería a George Clooney, y precisamente tenía otra película protagonizada por Clooney en la otra sala del Cine Callao. Así que me lo estuve pensando.

Fui el domingo, a la sesión de las 16:15h.

Reconozco que el personaje de Mandela está muy bien retratado, su ideología, su sufrimiento en el penal, su conciencia, sus valores, su humanismo. Resuenan palabras y conceptos claves como “perdón”, “compasión”, “reconciliación”,”visibilidad”, “nación arcoiris”.

Un retrato muy realista donde se refleja a su vez que “no es un dios” y sufre por haberse separado de su esposa e hijos.

Por otro lado las escenas de rugby son muy buenas, emocionantes, e incluso en algún caso educativas cuando los jugadores enseñan algunas reglas a un grupo de niños. Los partidos se viven con una impresionante intensidad como si se trataran de un campeonato actual. Las melés rodadas desde debajo me fascinaron. Los placajes al mastodonte del equipo de Nueva Zelanda, en el último partido de la película fueron fantásticos.

En este sentido, la prefiero a “Buscando a Eric”, película de Ken Loach, director que, al contrario que a Eastwood, venero, la vi hace unas semanas, es una comedia entretenida con fondo social como todas sus películas, pero donde las escenas de fútbol me desagradaron.

Por cierto, no quiero dejar de reseñar que se pone en boca de uno de los personajes el tradicional tópico que comparto de que “El rugby es un deporte de caballeros que parecen rufianes mientras que el fútbol es un deporte de rufianes que se las dan de caballeros”. El personaje dice “hooligans”, pero yo siempre he oído y prefiero “rufianes”

Aviso, no os perdáis los títulos de crédito al final de la película, se muestran fotografías reales de los partidos de rugby del mundial de Sudáfrica, con el verdadero Nelson Mandela asistiendo a los mismos, son fotos muy interesantes desde el punto de vista deportivo e histórico. Ya me gustaría poderlas exponer en “Sport and Art”.

En definitiva, como decía al principio, la recomiendo.

Y ahora mi “duda existencial”: Cuando salí de la sala estaba eufórico pero tenía una pesada duda ¿Cuál es el mensaje de la película?. Me temo que se pretende que el espectáculo deportivo sirve para unir a blancos y negros, lo cual no es malo, pero sí lo es si olvidamos que tras esa “reconciliación” sigue habiendo diferencias económicas, sociales, culturales, etc,

Me da un poco la impresión de estar ante el típico “Pan y circo”. En España hemos vivido en más de una ocasión como se manipulaban los sentimientos deportivos de la población para programar partidos de fútbol con el objetivo de hacer fracasar una movilización obrera o política.

Si el rugby sirve para que se abracen en las gradas los blancos y los negros obviando que al llegar a casa los negros pobres seguirán trabajando de sirvientes para los blancos ricos, no me parece muy positivo.

Es una duda que no quiero que os impida ver la película, al contrario, vedla y después podéis darme vuestra opinión.

Las imágenes de la película las he tomado de la web oficial:

http://invictusmovie.warnerbros.com/


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