SPORT AND ART


CULTO AL CUERPO

CULTO AL CUERPO

¿Qué entendemos por “culto al cuerpo”? Después de leer este artículo en Madridmasd

http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/ateneo/dossier/alimentos_funcionales/navarra/inam.htm

destaco algunos conceptos: obsesión, distorsión de la realidad, sacrificio de la salud, único sinónimo válido de éxito, felicidad e incluso salud.

En este artículo se incluye un apartado específico sobre la vigorexia u obsesión en torno al culto al músculo, donde se especifican como algunos de los síntomas de la enfermedad un cuadro obsesivo compulsivo que hace que se sientan fracasados y abandonen sus actividades, y tienen más riesgo de abusar de sustancias como hormonas y anabolizantes esteroideos.

Hace unos días una amiga me puso un mensaje diciéndome que no le gustaban las fotografías de culturistas, armwrestlers y strongmen que suelo publicar en mi blog “Sport and Art” y también en Facebook, porque le horroriza el culto al cuerpo.

A priori tengo que decir que para mí el culto el cuerpo no es necesariamente negativo siempre y cuando no llegue a anular la conciencia de la persona, se convierta en una obsesión y provoque ansiedad, depresión o trastornos de personalidad.

Recientemente he publicado algunas fotografías provenientes de un álbum de Facebook titulado precisamente “Culto al cuerpo” y que presentan a fisicoculturistas. Sin embargo yo opino que el deporte de la musculación no tiene nada que ver con el culto obsesivo al cuerpo.

Deberíamos distinguir entre el culto al músculo y el culto a los deportes relacionados con la musculación.

A mí me interesan especialmente los deportes de fuerza como el Strongman y el Armwrestling, deportes que implican entrenamiento de musculación, no como culto al cuerpo sino como medio para obtener más fuerza. Cuando un armwrestler se fotografía mostrándonos sus bíceps no es para decirnos “mirad que cuerpazo tengo”, sino “mirad que fuerte soy”. Al igual cuando en una exhibición o una competición a un fisicoculturista se le pide que muestre una determinada pose no es para mostrarnos “mirad que cuerpazo tengo”, sino “mirad qué desarrollado tengo tal o cual músculo”.

Los músculos de un fisicoculturista deben reunir una serie de requisitos para superar en una competición a los de los otros (simetría, definición, volumen…), en una competición un armwrestler no tiene siquiera porqué tener los músculos más desarrollados que el oponente, basta con que le venza en un pulso deportivo con una serie de reglas preestablecidas, lo cual implica, eso sí, tener más fuerza.

En cualquier caso, para mí lo de menos es la competición, durante un tiempo he estado practicando Armwrestling pero nunca me he presentado a una competición, no es lo mío. Igualmente llevo 20 años de gimnasio en gimnasio realizando ejercicios de musculación y nunca se me ha ocurrido competir en fisicoculturismo, no es lo mío. Se puede practicar cualquier deporte, incluidos los relacionados con la musculación sin necesidad de hacerlo de forma competitiva. La mayoría de las personas que frecuentan los gimnasios no se marcan como meta vencer a otros en una exhibición, ni siquiera alcanzar la supuesta perfección (no creo en ese concepto tan abstracto), sino ir mejorando poco a poco, ir adquiriendo más fuerza, y en la mayoría de los casos mantenerse en forma.

Admiro a culturistas, strongmen y armwrestlers cuando escriben comentarios en Facebook del tipo: “Hoy me siento muy bien, porque he superado mi propio récord, he logrado levantar una pesa con más kilos que ayer, me siento más fuerte” o del tipo “Hoy hay que entrenar mucho porque pronto tendrá lugar el campeonato de España (o de Europa, o del Mundo) y quiero ir bien preparado”. Nunca he leído comentarios del tipo “Hoy no voy a asistir al trabajo o no voy a recoger a mis hijos al colegio, o no he tenido tiempo de hacer la compra, o no puedo perder mi tiempo en atender a mis amigos de Facebook porque tengo que entrenar obsesivamente”. Ni mucho menos he leído distorsiones de la realidad del tipo “Mirad qué enclenque estoy esta mañana”.

Opino que el verdadero culto al cuerpo tiene más que ver con otros aspectos más cultivados por gran parte de la sociedad y no precisamente por los deportistas del músculo, como la ancestral búsqueda de la eterna juventud: los típicos y continuamente renovados crecepelos, los tintes, las cremas y demás productos antiarrugas, las operaciones de estiramientos de piel, las exposiciones extremas al sol o los rayos ultravioletas… También tiene que ver con las modas en el vestir: que si se lleva este color, que si en mi grupo de amigos nos gusta vestir de esta manera, que si una determinada prenda favorece o no favorece… Son obsesiones provocadas entre otros por los programas del corazón, donde ya no importa que un futbolista, por ejemplo, tenga unos gemelos bien desarrollados, sino que tenga los ojos azules y lleve un corte de pelo o una camisa muy de moda. Donde ya no importa incluso si un culturista tiene un cuerpo adecuadamente musculado sino si, pobrecito, con tanto anabolizante se está quedando calvo.

Reconozco que yo en este tema soy bastante retro y me gusta vestir de traje y corbata, considero que la arruga es bella y me da morbo la calvicie.

En el fondo todos rendimos culto a nuestro cuerpo, y considero que además es necesario, porque la salud depende del cuerpo y es uno de los aspectos más importantes en la vida de las personas. Rendimos culto al cuerpo cuando optamos por una dieta más saludable, y en mi caso opto por una dieta vegetariana porque, al margen de los motivos políticos que me llevaron a iniciarla, he comprobado que me da más energía, precisamente empecé a interesarme por la musculación y el deporte en general a partir de empezar esta dieta (incluso se rumorea que con esta dieta se viven más años, pero yo eso no me lo creo). Y, a su vez, rendimos culto al cuerpo cuando renunciamos a la ingesta de sustancias objetivamente nocivas para nuestra salud, en mi caso cuando comencé la dieta vegetariana renuncié al tabaco, al alcohol y a bebidas excitantes como el café. Rendir culto al cuerpo implica asearse a diario, ir al médico cuando nos sentimos enfermos, abrigarnos y refugiarnos del frío, tomar refrigerios cuando hace calor, dormir y relajarnos cuando estamos cansados, hacer ejercicio en general cuando nos pasamos varias horas sentados delante del ordenador.

También rendimos culto al cuerpo cuando nos negamos a colaborar con un ejército, prepararnos para hacer la guerra o a participar en un conflicto armado, y no solo porque no queramos ser heridos, sino también porque no queremos que en nuestro cerebro, que también forma parte de nuestro cuerpo, queden secuelas para siempre.

El cerebro, el corazón, los pulmones, la sangre, los sentidos, todo forma parte de nuestro cuerpo y todas las personas intentamos cultivarlas en la medida de nuestras posibilidades. Los músculos también forman parte de nuestro cuerpo ¿por qué no cultivarlos? ¿por qué rechazar el culto al músculo?. Reconozco que me gusta sentirme fuerte, me gustaría no tener nada de tripa, y cuando me miro al espejo pienso que para tener casi cincuenta años mis bíceps están bien desarrollados. Me gustan las fotos de culturistas pero no pretendo alcanzar su grado de musculación, entre otras cosas porque la mayoría tiene la mitad de años que yo. Y soy de los que piensan que los años también pesan, además de los kilos. Y admiro a hombres como Manuel Valbuena que con 68 sigue exhibiéndose con un cuerpo impresionante.

Rechazar por completo el culto al cuerpo nos llevaría a situaciones que todos hemos visto de jóvenes drogodependientes, demacrados y desorientados caminando sin rumbo por las calles. Tras una pérdida importante como fue la mi pareja muchas personas descuidan su  cuerpo, dejan de asearse, de alimentarse correctamente, de ocuparse de su salud. He llegado a oír o leer comentarios, a menudo en boca de inmigrantes sin recursos, del tipo “Me apunto al ejército, total en mi situación ya no tengo nada que perder”. Esto sí es una enfermedad grave.

Mens sana in corpore sano.


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